

Mercados financieros · Principiante · 9 min de lectura
Tipos de acciones de una empresa: clasificación y características
Cómo se dividen las acciones según su estructura de derechos

Comprar una acción no siempre significa lo mismo. Según el tipo, un accionista puede votar en la junta, cobrar antes que el resto, renunciar a la voz política a cambio de renta más estable o incluso transformar su título en otro instrumento. Esa diferencia nace de cómo la empresa reparte dos ejes al emitir: la prioridad para cobrar dividendos y el poder de decisión en las asambleas.
Una acción es una fracción del capital social. Cuando la compras, eres copropietario en la proporción que esa acción representa del total emitido. La empresa decide qué categorías emite y en qué proporción. Esa decisión define quién manda, quién cobra primero y bajo qué condiciones se entra o sale del accionariado.
Antes de comparar precios, rendimientos o estrategias, necesitas entender esta clasificación y los beneficios de invertir en acciones que cada tipo ofrece.
Acciones ordinarias: el tipo más común
Las acciones ordinarias son la participación base: derecho a voto en asambleas, derecho a dividendos proporcionales, acceso a información de la empresa. Es la categoría estándar en bolsas latinoamericanas y globales. Cuando alguien dice "comprar acciones" de una cotizada, habla de ordinarias.
Como tenedor de ordinarias participas en decisiones estratégicas mediante voto en junta general, típicamente un voto por acción. Tienes derecho al dividendo, aunque su cobro está subordinado al de las preferentes si existen. En liquidación de la empresa, cobras último: después de acreedores, bonistas y accionistas preferentes.
Esa subordinación implica más riesgo, pero también más potencial de apreciación. Cuando la empresa crece, el precio refleja directamente ese crecimiento a través de la cotización y el dividendo. Empresas del S&P/BMV IPC en México, el Merval en Argentina o el IPSA en Chile cotizan mayoritariamente ordinarias.
Si operas en Buenos Aires, puedes consultar la guía para operar acciones en BYMA para entender la estructura local. Para un inversor minorista que empieza, esta es la categoría más líquida y transparente.
Acciones preferentes: prioridad en dividendos
Las acciones preferentes priorizan el pago de dividendos sobre las ordinarias, pero típicamente limitan o eliminan el derecho a voto en decisiones corporativas. A cambio de renunciar a la voz política, ganas previsibilidad económica: cobras antes y, en muchos casos, un dividendo fijo o mínimo garantizado por estatutos.
Funcionan como instrumento híbrido, a medio camino entre acción ordinaria y bono (título de deuda que paga cupón fijo). El dividendo preferente suele expresarse como porcentaje del valor nominal, y si la empresa no lo paga en un ejercicio, algunas variantes acumulativas obligan al pago en el siguiente antes de repartir a ordinarias. En liquidación, las preferentes cobran antes que ordinarias, aunque después de acreedores.
Este tipo interesa a inversores que priorizan renta estable sobre control corporativo: fondos de pensiones, aseguradoras y minoristas conservadores. El precio de una preferente fluctúa menos que el de la ordinaria de la misma empresa, porque su valor depende más del flujo de dividendos que de expectativas de crecimiento.
Para comparar este perfil con otras opciones de renta, consulta la guía sobre plazo fijo o fondo común de inversión según tu perfil. En LATAM, empresas brasileñas en B3 popularizaron esta modalidad mediante las llamadas "ações preferenciais" (PN).
Acciones sin derecho a voto y rescatables
Las acciones sin voto permiten participación en dividendos sin influencia en decisiones; las rescatables pueden ser recompradas por la empresa a precio predeterminado. Ambas resuelven problemas concretos del emisor sin alterar el equilibrio de control del accionariado principal.
Las sin voto son útiles cuando fundadores o grupo controlador quieren captar capital sin diluir su poder político. Recibes dividendo, típicamente con preferencia o mínimo garantizado, pero no votas en asamblea. En muchas jurisdicciones se te compensa además con dividendo adicional al de ordinarias, para reflejar el valor renunciado del voto.
Las rescatables incorporan cláusula de recompra: la empresa (o el propio accionista, según se pacte) puede exigir devolución del capital a precio y fechas fijadas al emitir. Funcionan como salida programada, útil para financiar proyectos con horizonte definido. Si la ejerce la empresa, es rescate a favor del emisor; si la ejerce el tenedor, a favor del inversor. En ambos casos, la fecha de rescate acota el potencial de apreciación indefinida que caracteriza a una ordinaria.
Acciones convertibles: flexibilidad de estructura

Las acciones convertibles permiten transformarlas en otro tipo de acción o instrumento financiero bajo condiciones predefinidas, ofreciendo flexibilidad estratégica. La conversión suele activarse a partir de una fecha, un precio de referencia o un hito operativo, y su ratio (cuántas acciones nuevas recibes por cada convertible) queda fijado en emisión.
El caso más habitual es la preferente convertible: cobras dividendo prioritario durante la fase preferente y, cuando el precio de mercado de la ordinaria supere cierto umbral, puedes convertir tu título en ordinaria para capturar la subida. Este diseño combina renta estable inicial con potencial de crecimiento posterior.
Los bonos convertibles funcionan con lógica similar, pero parten de deuda y no de capital. Para evaluar este tipo, la clave está en el prospecto de emisión: qué ratio de conversión aplica, qué eventos disparan la opción, qué pasa con dividendos acumulados y qué pierdes en el proceso. La convertibilidad tiene precio: rara vez se regala flexibilidad sin cobrar una prima vía menor dividendo o menor cupón.
Cómo se forma el precio de una acción en el mercado
El precio se determina por oferta y demanda en bolsa: refleja la expectativa colectiva sobre rentabilidad futura, dividendos y solidez de la empresa. En cada momento, el precio cotizado es aquel en que un comprador y un vendedor acuerdan cruzar una orden a través del libro electrónico.
El análisis fundamental estudia esos factores mirando estados financieros, márgenes, deuda, generación de caja y ratios de valoración. El más citado es el PER (Price to Earnings Ratio), que divide el precio por el beneficio por acción y estima cuántos años de beneficios actuales pagas por poseer la acción. Un PER de 15 significa quince años, asumiendo constancia. Otros ratios comunes son el precio sobre valor contable y la rentabilidad por dividendo (dividendo anual entre precio).
Un ejemplo numérico:
- Compras una acción a 100 unidades monetarias y en el año recibes 4 de dividendo y la vendes a 108.
- Tu rendimiento total bruto es 12%: 4% por dividendo y 8% por plusvalía. Los stock splits, o desdoblamientos, dividen cada acción en varias (por ejemplo, 1 a 4) para bajar el precio unitario sin alterar el valor total de tu posición.
- Las plataformas modernas permiten además acciones fraccionadas: comprar 0,1 acción de una empresa cara con capital reducido.
Por qué una empresa emite diferentes tipos de acciones

Las empresas diseñan categorías de acciones para captar capital de distintos perfiles de inversor: algunos buscan voto corporativo, otros rendimiento por dividendos sin participación política. Segmentar la emisión permite recaudar más y a mejor precio, porque cada tramo se ajusta a la demanda de un público específico.
Un fundador que quiere mantener control mientras crece emite preferentes o sin voto: obtiene financiación sin diluir su capacidad de decisión. Una empresa madura con flujos estables lanza preferentes para atraer inversores que buscan renta. Una startup en expansión utiliza convertibles para incorporar capital paciente que se transformará en accionariado ordinario cuando el proyecto madure.
La comparación con otros instrumentos ayuda a ubicar cada categoría.
- Los bonos son deuda: pagan cupón fijo y devuelven principal, sin participación en beneficios.
- Los ETFs (fondos cotizados) agrupan cestas de acciones o bonos y se compran como una acción única.
- Los fondos de inversión tradicionales operan fuera de bolsa con valor liquidativo diario.
Para armar una estrategia integral, consulta cómo construir un portafolio diversificado que combine estas categorías. Frente a estos, las acciones ordinarias son el instrumento con mayor potencial de rentabilidad y mayor volatilidad; las preferentes se acercan al perfil de bono. Elegir depende del horizonte temporal y de la tolerancia al riesgo.
Derechos económicos y políticos del accionista
Todo accionista tiene derecho a dividendos proporcionales a su participación y acceso a información financiera; el derecho a voto varía según el tipo de acción y permite influir en decisiones estratégicas. Estos derechos están recogidos en la ley de sociedades de cada país y en los estatutos de la empresa emisora.
Los derechos económicos incluyen: cobro del dividendo cuando se aprueba, participación proporcional en la cuota de liquidación si la empresa se disuelve, y derecho de suscripción preferente cuando se amplía capital (opción a comprar acciones nuevas antes que terceros para no diluirse). Los derechos políticos comprenden el voto en juntas, la impugnación de acuerdos y el acceso a información contable auditada.
| Tipo de acción | Voto | Dividendo | Prioridad en liquidación | Rescate |
|---|---|---|---|---|
| Ordinaria | Sí | Variable | Último | No |
| Preferente | Limitado o nulo | Prioritario | Antes que ordinaria | Según emisión |
| Sin voto | No | Con preferencia | Antes que ordinaria | No |
| Rescatable | Según emisión | Según emisión | Según emisión | Sí |
| Convertible | Según fase | Según fase | Según fase | Según emisión |
La fiscalidad de dividendos y ganancias de capital depende de la jurisdicción del inversor.
- En México, la Ley del Impuesto sobre la Renta grava dividendos con retención adicional del 10% a personas físicas residentes, según SAT.
- En Chile, el sistema semi-integrado permite acreditar parte del impuesto corporativo contra el global complementario, según el Servicio de Impuestos Internos.
- En Argentina, las ganancias por venta de acciones tienen tratamiento específico bajo AFIP. Consulta el régimen vigente en tu país antes de proyectar rendimientos netos.
Conclusiones clave
Preguntas frecuentes
Las ordinarias otorgan voto en asambleas y dividendo variable subordinado; las preferentes priorizan el pago de dividendo, a menudo con un mínimo fijo, y cobran antes en caso de liquidación, pero típicamente renuncian al voto. El ordinario asume más riesgo a cambio de mayor potencial de apreciación; el preferente cambia control por previsibilidad de renta.
Rescatable significa que puede ser recomprada por la empresa (o exigida su recompra por el tenedor) en fechas y a precios fijados al emitirla. Convertible significa que puede transformarse en otro tipo de acción o instrumento, típicamente una ordinaria, bajo condiciones predefinidas de ratio y disparadores. Ambas cláusulas están recogidas en el prospecto de emisión.
Sí. El precio puede caer por debajo del de compra y, en caso de quiebra, el accionista ordinario cobra el último, después de acreedores y bonistas, pudiendo recuperar cero. Los dividendos tampoco están garantizados en ordinarias: la junta decide cada ejercicio si los reparte. El riesgo es intrínseco al instrumento.
Sumas la variación de precio (venta menos compra) y los dividendos cobrados durante la tenencia, y lo divides entre el precio de compra. Si compras a 100, cobras 4 de dividendo y vendes a 108, el rendimiento bruto es (8+4)/100 = 12%. Para netos, resta comisiones e impuestos según tu jurisdicción.
Depende del país. En México, SAT retiene un 10% adicional sobre dividendos a personas físicas residentes. En Chile, según SII, los dividendos tributan en global complementario con crédito por primera categoría. En Argentina, AFIP aplica régimen específico a la venta de acciones. Consulta la normativa vigente en tu jurisdicción antes de proyectar netos.




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