Emmanuel Egeonu
Escrito por: Emmanuel Egeonu · Redactor Financiero
Santiago Schwarzstein
Verificado por: Santiago Schwarzstein · Editor de Contenidos
Publicado: 15 de septiembre de 2026Última actualización: 15 de septiembre de 2026
En resumenComprar acciones en Colombia requiere abrir cuenta con un comisionista autorizado por la Superintendencia Financiera, depositar entre 50.000 y 500.000 pesos, y ejecutar órdenes en la BVC con ticker, cantidad y precio. Diversifica en cuatro a seis emisores de sectores distintos y analiza fundamentales antes de invertir.

Conclusiones clave

Preguntas frecuentes

En plataformas digitales como Trii o Tyba, el mínimo ronda 50.000 pesos colombianos. En comisionistas tradicionales, el ticket de entrada suele estar entre 500.000 y 1.000.000 de pesos por relación de asesoría. El mínimo real por operación depende también del precio de la acción y del lote que exija la BVC.

Según el Estatuto Tributario colombiano, las utilidades por venta de acciones inscritas en la BVC están exentas de impuesto de renta si no superan el 10% de las acciones en circulación del emisor durante un año gravable. Los dividendos siguen reglas separadas con retención en la fuente. Confirma tu caso con contador porque el tratamiento cambia según residencia fiscal y volumen operado.

Los comisionistas tradicionales suelen cobrar entre 0,3% y 0,8% sobre el monto operado más IVA. Las fintechs bajan ese rango a 0,2% a 0,5% más IVA. A esto se suman tarifas de custodia de Deceval y, en algunos casos, cargos por retiro. Los tarifarios completos son públicos y están en la web de cada intermediario.

Conviene definir la regla de salida antes de comprar, con un precio objetivo (por ejemplo, una subida del 20%) y un precio de corte (una caída del 10% o 15%), de modo que la operativa se apoye en criterios previos y reduzca la carga emocional al vender. Si el motivo por el que compraste la acción deja de sostenerse, por ejemplo cuando la utilidad del emisor cae dos trimestres seguidos, esa señal basta para revisar la tesis sin necesidad de esperar a que el precio toque el nivel de corte.

La Superintendencia Financiera supervisa a los comisionistas y sanciona los incumplimientos, mientras que el Autorregulador del Mercado de Valores (AMV) investiga las conductas de los intermediarios. Tus acciones quedan registradas a tu nombre en Deceval, la depositaria central de valores, lo que las mantiene independientes de la solvencia del comisionista; en un eventual escenario de quiebra del intermediario, la propiedad de tus títulos sigue siendo tuya.

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